La cifra equivale a más de cuatro piscinas olímpicas y es resultado de distintas acciones implementadas en los parques Aguas de Ramón y San Carlos de Apoquindo, iniciativas que buscan fortalecer la resiliencia de la precordillera frente a la sequía, los incendios forestales y el cambio climático.
Por Camila Silva Galdames.
Las intensas lluvias registradas durante la segunda quincena de julio dejaron un resultado positivo para la gestión hídrica de la precordillera capitalina, fenómeno que viene a romper con la sequía estructural que se ha prolongado por más de 15 años en la zona. La Asociación de Municipalidades Parque Cordillera informó que la construcción de zanjas de infiltración y otras obras realizadas en los parques Aguas de Ramón y San Carlos de Apoquindo permitieron infiltrar más de 10.400 m³ de agua lluvia al suelo, volumen equivalente a más de cuatro piscinas olímpicas de 2.500.000 litros cada una.
Entre las obras, realizadas en colaboración con múltiples instituciones, se encuentra la construcción de medialunas, zanjas y drenes de infiltración, las que permitan optimizar el uso del recurso hídrico en los parques naturales en beneficio de su suelo y biodiversidad, creando territorios más resilientes frente al cambio climático y también enfrentando contingencias provocadas por el ser humano.
Restauración tras el incendio
Las obras ejecutadas en el Parque San Carlos de Apoquindo forman parte del proceso de restauración iniciado luego del incendio que el verano pasado consumió más de mil hectáreas en este parque y en Parque La Plaza Sur, afectando además a otros dos parques colindantes.
Ante el pronóstico de intensas precipitaciones, la Asociación Parque Cordillera, junto a Fundación Reforestemos, el Centro Deportivo Universidad Católica (CDUC), la Municipalidad de Las Condes y otras instituciones, impulsó acciones para recuperar los suelos dañados y prevenir nuevas emergencias.
Tras esta colaboración público-privada, en mayo se realizó una jornada masiva de restauración ecológica que reunió a más de 300 voluntarios para intervenir en una fase crítica del proceso de restauración: la recuperación del suelo del Parque San Carlos de Apoquindo, refugio del bosque esclerófilo de la región Metropolitana, ecosistema altamente amenazado y presente en solo cinco zonas del mundo.
Durante el voluntariado se construyeron 240 metros de zanjas de infiltración y 117 medialunas de captación de agua, abarcando una superficie de 1,4 hectáreas y protegiendo árboles nativos afectados por el fuego. Estas estructuras, conocidas como OCAS (Obras de Conservación de Agua y Suelo), permiten frenar la erosión, capturar el agua en las laderas y restituir nutrientes, sentando las bases para que el ecosistema pueda regenerarse de manera sostenida.
“En zonas afectadas por incendios, estas obras cumplen un rol esencial al disminuir la velocidad con que el agua escurre por las laderas, ayudan a contener la erosión, recuperar humedad, proteger la vegetación nativa que sobrevivió y generar las condiciones necesarias para que el ecosistema pueda regenerarse”, señaló Suzanne Wylie, directora ejecutiva de Fundación Reforestemos.
De acuerdo con los registros de precipitación del parque, entre el 16 y el 25 de julio, cuando se acumularon 147,7 mm de lluvia, estas obras permitieron infiltrar aproximadamente 1.150,8 m³ de agua, volumen equivalente a más de 58 camiones aljibe, permitiendo recuperar un sector de este parque.
Primeras experiencias de infiltración
Las obras desarrolladas en San Carlos de Apoquindo se suman a la experiencia iniciada en 2023 en el Parque Aguas de Ramón (comuna de La Reina), donde Parque Cordillera y Aguas Andinas construyeron 32 drenes y 23 zanjas de infiltración que suman 1.830 metros lineales. Estas excavaciones de poca profundidad permiten disminuir la escorrentía superficial y favorecer la absorción del agua hacia las napas subterráneas.
Las mediciones muestran que durante el año 2024 estas obras infiltraron cerca de 21.139,9 m³ de agua, mientras que en 2025 alcanzaron 18.411,79 m³.
Durante las lluvias registradas entre el 16 y el 25 de julio, con una precipitación acumulada de 156,7 mm, las zanjas permitieron infiltrar aproximadamente 9.253,13 m³ de agua, equivalente a casi cuatro piscinas olímpicas, contribuyendo a la recarga de los acuíferos naturales y al fortalecimiento del ecosistema de la cuenca de San Ramón.
“En el marco de nuestra estrategia de adaptación llamada Biociudad, las zanjas de infiltración que desarrollamos junto a Parque Cordillera en la Quebrada de Ramón nos han ayudado a demostrar que la naturaleza puede transformarse en infraestructura para la seguridad hídrica”, comentó Felipe Sánchez Ihl, subgerente de Sostenibilidad de Aguas Andinas.
Mirada a futuro
Las acciones continuarán con nuevas iniciativas de restauración. Entre ellas destaca la alianza hídrica suscrita entre el Fondo de Agua Santiago Maipo, Parque Cordillera y la ONG FSC Chile, que permitirá desarrollar un plan piloto para ampliar este tipo de intervenciones de restauración en la precordillera de Santiago.
Además, la Asociación integra la mesa de trabajo liderada por la Municipalidad de Las Condes tras el incendio y el aluvión registrados en la comuna, instancia que ya anunció la instalación de barreras dinámicas para frenar el riesgo de aluviones..
“Como Asociación Parque Cordillera estamos llamados a hacer paisajes de retención hídrica en todo el contrafuerte cordillerano”, comentó José Pedro Guilisasti, secretario ejecutivo de la Asociación Parque Cordillera, entidad que agrupa a siete municipalidades y administra diez parques naturales.
El representante además puntualizó que “las Obras de Conservación Agua y Suelo (OCAS) que se están implementando ayudan a mejorar la hidratación de la Cordillera. A través de estas obras la idea es retener el agua el mayor tiempo posible en el cerro, poco a poco hacer restauración ecológica y que en el futuro se conviertan en verdaderos refugios climáticos”.
















